Ingredientes
4 RacionesUsa menos chile y prueba antes de servir; ofrece la salsa picante aparte.
Preparación
- 1
Prepara la cebolla, el pimiento y el ajo. Aclara y escurre las alubias, mide el caldo y reúne las especias. Mantén la carne refrigerada hasta que vayas a dorarla.
- 2
Calienta una cucharada de aceite en una cazuela ancha a fuego medio-alto. Dora la carne en dos tandas, unos 4 minutos por tanda, separándola con una espátula y cocinándola por completo. Retírala a un plato limpio.
- 3
Añade la otra cucharada de aceite y baja a fuego medio. Incorpora la cebolla y el pimiento y sofríe durante 8 minutos, removiendo, hasta que se ablanden.
- 4
Añade el ajo y cocina 1 minuto. Incorpora el concentrado de tomate y remueve durante otros 2 minutos.
- 5
Agrega el comino, el pimentón, el orégano y la cayena, si la usas. Remueve durante 30 segundos, sin dejar que se quemen.
- 6
Vierte el caldo y rasca el fondo con una espátula de madera. Añade el tomate y devuelve la carne con sus jugos a la cazuela. Lleva a un hervor suave y cocina 25 minutos con la tapa entreabierta, removiendo de vez en cuando.
- 7
Incorpora las alubias y cocina 10 minutos más sin tapa, a fuego suave. Remueve con cuidado. Si la salsa se seca demasiado, añade un poco de agua caliente.
- 8
Comprueba que la salsa esté espesa pero jugosa. Prueba y ajusta la sal según el caldo utilizado. Sirve caliente, con arroz blanco o tortillas si te apetece.
Qué necesitas para un chili con carne equilibrado
Para cuatro raciones, utiliza 500 g de carne picada de ternera, 480 g de alubias rojas cocidas y escurridas y 400 g de tomate triturado. La cebolla, el ajo y el pimiento rojo forman la base del sofrito. Con estas proporciones queda un plato generoso, con suficiente salsa para acompañarlo con un poco de arroz, pero sin parecer una sopa.
Elige carne de ternera con algo de grasa: una carne demasiado magra puede quedar seca y granulosa. Puedes pedirla picada en la carnicería o comprarla envasada, siempre respetando la fecha de caducidad y manteniéndola refrigerada hasta cocinarla. Si prefieres usar una mezcla de ternera y cerdo, también funciona, aunque el sabor será algo distinto.
Las alubias rojas de bote simplifican mucho la receta. Fíjate en el peso escurrido, no en el peso total del envase, y acláralas bajo el grifo antes de incorporarlas. Si partes de alubias secas, cuécelas completamente por separado siguiendo las indicaciones del paquete; el tiempo de cocción de este guiso no basta para cocerlas desde secas.
El dorado de la carne y el sofrito marcan la diferencia
Utiliza una cazuela ancha y de fondo grueso, de unos tres o cuatro litros de capacidad. La anchura importa porque permite que el agua de la carne se evapore. Si amontonas toda la carne en una olla pequeña, soltará líquido y se cocerá antes de dorarse: el plato seguirá siendo comestible, pero perderá profundidad de sabor.
Dora la carne en dos tandas con un poco de aceite, dejándola quieta al principio para que tome color. Después, sepárala con una espátula en trozos pequeños, sin convertirla en migas diminutas. Cocínala por completo y pásala a un plato limpio. Los restos tostados del fondo son útiles; si se han quemado y están negros, retíralos.
Baja a fuego medio y cocina la cebolla con el pimiento en la misma cazuela. Deben ablandarse antes de añadir el ajo, que se quema con facilidad. El concentrado de tomate necesita un par de minutos de cocción; las especias, en cambio, solo unos segundos. Al añadir el caldo, rasca suavemente el fondo para incorporar los jugos del dorado.
Cómo ajustar las especias y el picante
El comino es la especia principal de esta versión, acompañado de pimentón dulce y orégano. El resultado es aromático, no especialmente picante. Usa especias que todavía tengan olor al abrir el bote: si llevan mucho tiempo en la despensa y apenas huelen, añadir más cantidad no siempre devuelve el sabor que buscas.
Para controlar el picante, utiliza cayena molida en lugar de una mezcla de composición desconocida. Un cuarto de cucharadita para toda la olla da un punto suave, aunque la intensidad varía entre productos. Si cocinas para personas con distinta tolerancia, puedes omitirla y poner guindilla picada o salsa picante en la mesa.
Añade el picante poco a poco y prueba cuando la salsa haya cocinado un rato, utilizando una cuchara limpia cada vez. Si te has pasado, aumentar la cantidad de tomate y alubias ayuda a diluirlo. El arroz y una cucharada de yogur natural al servir suavizan la sensación en boca, pero no eliminan el picante del guiso.
El punto de cocción: una salsa espesa, no seca
Después de incorporar el tomate y el caldo, mantén un hervor suave durante 25 minutos con la cazuela parcialmente tapada. Debes ver pequeñas burbujas, no un borboteo fuerte que salpique continuamente. Remueve de vez en cuando, sobre todo al final, porque el tomate puede agarrarse al fondo a medida que pierde agua.
Añade las alubias cocidas en los últimos diez minutos para calentarlas y mezclarlas con la salsa sin que se deshagan. El chili está en su punto cuando una cucharada forma un pequeño montículo y la salsa no se separa en un charco alrededor. Al enfriarse ligeramente espesará algo más, así que no lo reduzcas hasta dejarlo seco.
Si queda demasiado líquido, déjalo unos minutos más destapado. También puedes aplastar una cucharada de alubias contra la pared de la cazuela y mezclarlas con la salsa. Si está demasiado espeso, añade agua caliente en pequeñas cantidades. Prueba la sal al final: el caldo y las alubias en conserva pueden aportar bastante.
Con qué servirlo y cómo aprovechar lo que sobre
El arroz blanco es una guarnición sencilla que recoge la salsa y equilibra las especias. Para cuatro personas, unos 200 g de arroz en seco suelen ser suficientes como acompañamiento de esta olla. Cuécelo aparte siguiendo las indicaciones del envase; no lo añadas crudo al chili, porque absorbería líquido y alteraría los tiempos.
También puedes servirlo con tortillas de trigo calentadas en una sartén, sobre patatas asadas o en cuencos con un poco de pan. No necesitas reunir todas las guarniciones a la vez. Para una cena fácil, basta con el chili, una de esas opciones y una ensalada fresca de tomate o de hojas verdes.
Pon los acompañamientos frescos en la mesa para que cada persona termine su plato: yogur natural espeso, queso rallado, cilantro, cebolla picada o unas gotas de lima. Todos son opcionales. Con una pequeña cantidad de chili sobrante puedes rellenar una tortilla o cubrir una patata, recalentando antes el guiso hasta que esté bien caliente.
Preparación con antelación, nevera y congelación
Este guiso se presta bien a cocinarlo con antelación: tras unas horas de reposo, los sabores se integran y la salsa gana cuerpo. Si lo preparas para el día siguiente, no lo reduzcas en exceso. Durante el recalentado suele necesitar un pequeño chorrito de agua para recuperar una textura jugosa.
Reparte las sobras en recipientes pequeños y poco profundos para que pierdan calor con rapidez. Guárdalas en la nevera antes de que pasen dos horas desde el final de la cocción, sin esperar a que una olla grande se enfríe por completo en la encimera. Consérvalas a 4 °C o menos y consúmelas en tres o cuatro días.
Para congelarlo, separa raciones, cierra bien los recipientes y anota la fecha; procura consumirlo en dos o tres meses para mantener una buena calidad. Descongélalo en la nevera y recalienta solo lo que vayas a comer, removiendo hasta alcanzar al menos 74 °C en el centro. Guarda el arroz y los acompañamientos frescos por separado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se tarda en hacer chili con carne?
Calcula unos 15 minutos para preparar los ingredientes y 55 minutos de cocción. El tamaño de la cazuela y la potencia del fuego pueden variar el tiempo de reducción. No hace falta cocinarlo durante horas para conseguir una carne jugosa y una salsa sabrosa.
¿Puedo hacer esta receta sin picante?
Sí. Omite la cayena y utiliza pimentón dulce, comprobando la etiqueta. El comino, el ajo y el orégano aportan sabor sin añadir picor. Después puedes ofrecer un condimento picante aparte para quien quiera darle más intensidad.
¿Qué alubias puedo usar si no tengo rojas?
Las alubias negras o pintas cocidas funcionan bien. Mantén la misma cantidad escurrida y añádelas al final. Las blancas también sirven, pero algunas variedades son más delicadas: remueve con suavidad para evitar que se rompan.
¿Es necesario añadir azúcar al tomate?
No de entrada. Cocina bien el sofrito y deja que el tomate reduzca antes de probarlo. Si al final sigue demasiado ácido, una pequeña pizca de azúcar puede equilibrar el sabor, aunque no elimina su acidez.
¿Puedo duplicar las cantidades?
Sí, siempre que uses una cazuela suficientemente grande. Dora la carne en más tandas, en lugar de echarla toda junta. El tiempo de reducción puede aumentar; ajusta el caldo según la textura y rectifica la sal y la cayena al final.
¿Cómo espeso el chili sin harina?
Cuécelo destapado a fuego suave, removiendo para que no se pegue. Si necesitas darle más cuerpo, aplasta algunas alubias y mézclalas con la salsa. Espera unos minutos antes de seguir reduciendo, porque espesará también durante el reposo.
