Ingredientes
4 RacionesUsa menos chile y prueba antes de servir; ofrece la salsa picante aparte.
Preparación
- 1
Calienta el aceite en una cazuela amplia a fuego medio. Añade la cebolla y la zanahoria y sofríe, removiendo a menudo, hasta que empiecen a ablandarse.
- 2
Incorpora el pimiento y continúa cocinando hasta que esté algo tierno.
- 3
Añade el ajo, el comino, el pimentón y el chile en polvo. Remueve para cubrir las verduras y cocina brevemente, sin dejar que el ajo se dore.
- 4
Agrega el tomate triturado, el caldo, la salsa de soja si la usas y el cacao opcional. Remueve y lleva el contenido de la cazuela a un hervor suave.
- 5
Baja el fuego y cocina destapado, removiendo de vez en cuando, para que las verduras se ablanden y la salsa empiece a espesar.
- 6
Añade las alubias escurridas y enjuagadas. Cocina a fuego suave hasta que estén bien calientes y la zanahoria esté tierna. Remueve con cuidado para no deshacerlas.
- 7
Prueba el guiso y ajusta de sal, pimienta y picante. Si está demasiado espeso, añade un poco de agua; si está líquido, cocina unos minutos más destapado.
- 8
Reparte en cuencos y sirve caliente, con gajos de lima si lo deseas.
Ingredientes y cantidades para un chili equilibrado
La base de esta receta para cuatro personas lleva dos latas de alubias rojas escurridas, cebolla, pimiento rojo, zanahoria y tomate triturado. Las alubias aportan proteína y una textura cremosa; las verduras añaden dulzor y hacen que el guiso tenga más cuerpo. Enjuaga las alubias bajo el grifo y escúrrelas bien para retirar el líquido de conserva antes de incorporarlas.
El comino molido, el pimentón dulce y el chile en polvo dan al plato su carácter especiado. La cantidad de chile propuesta es moderada: empieza con una cucharadita y añade más al final si quieres un resultado más picante. Si utilizas guindilla fresca, retira las semillas para controlar mejor el ardor, o déjalas si prefieres un punto más intenso.
Un poco de salsa de soja aporta profundidad y salinidad, aunque no es imprescindible. Puedes sustituirla por una pizca más de sal o prescindir de ella si necesitas evitar la soja. El cacao puro sin azúcar también es opcional: en poca cantidad redondea el sabor del tomate y las especias sin convertir el guiso en un plato dulce.
Cómo hacer chili sin carne paso a paso
Empieza picando la cebolla, el ajo, el pimiento y la zanahoria en trozos pequeños. Procura que tengan un tamaño parecido para que se cocinen de forma uniforme. Calienta aceite de oliva en una cazuela amplia y sofríe la cebolla y la zanahoria unos minutos, removiendo para que se ablanden sin quemarse.
Añade el pimiento y cocina hasta que empiece a estar tierno. Incorpora el ajo y las especias al final de esta fase: con un minuto de calor bastará para que desprendan su aroma. Si el fondo de la cazuela parece seco, agrega una cucharada de agua en lugar de más aceite. Así evitarás que el ajo o el pimentón se tuesten demasiado.
Vierte el tomate triturado, el caldo y la salsa de soja si la utilizas. Cuando el conjunto empiece a hervir suavemente, baja el fuego y deja que se cocine destapado durante unos minutos. Añade entonces las alubias escurridas y mantén un hervor suave hasta que la salsa espese y las verduras estén tiernas. Remueve de vez en cuando, con cuidado de no romper todas las alubias.
Textura, picante y ajustes al final
El chili está listo cuando la zanahoria se puede atravesar fácilmente con un tenedor y la salsa cubre las alubias sin quedar aguada. Si se espesa demasiado, añade un chorrito de agua o caldo. Si sigue muy líquido, prolonga la cocción unos minutos sin tapa. Ten en cuenta que espesará algo más al reposar, por lo que conviene retirarlo del fuego cuando aún conserve un poco de jugosidad.
Prueba antes de servir y ajusta la sal, el chile y la acidez. Unas gotas de zumo de lima o limón equilibran una salsa muy dulce; si el tomate está especialmente ácido, una pizca de azúcar puede suavizarla. Añade estos cambios poco a poco y vuelve a probar. Es más sencillo aumentar una cantidad que corregir un exceso.
Para un resultado más cremoso, aplasta unas pocas alubias contra la pared de la cazuela y mézclalas con la salsa. Si quieres más variedad de textura, incorpora maíz escurrido durante los últimos minutos. También puedes sustituir una parte de las alubias por alubias negras o garbanzos, manteniendo aproximadamente la misma cantidad total.
Ideas para servirlo y acompañarlo
Sírvelo caliente en cuencos, tal cual o sobre arroz blanco. También queda bien con patata asada, cuscús o una rebanada de pan, que ayuda a aprovechar la salsa. Para una comida más ligera, acompáñalo con una ensalada de hojas verdes o col aliñada con limón.
Los acompañamientos frescos contrastan con el guiso: prueba con aguacate en dados, cilantro picado, cebolleta o una cucharada de yogur natural. Si necesitas que la receta sea vegana, elige un yogur vegetal sin azúcar o prescinde de él. Pon los extras en la mesa para que cada persona ajuste su plato.
Para servirlo a varias personas, puedes preparar una barra sencilla con arroz, lima, hierbas frescas y distintos niveles de picante. Si hay niños o comensales sensibles al chile, deja la cazuela suave y ofrece salsa picante aparte. Comprueba también las etiquetas del caldo y de cualquier acompañamiento si cocinas para alguien con alergias o restricciones.
Variantes y preparación con antelación
Esta receta admite verduras que necesiten una cocción parecida, como calabacín en dados, apio o champiñones. Añádelos junto con el pimiento o un poco después, según lo tiernos que te gusten. Las verduras con mucha agua pueden alargar el tiempo necesario para espesar la salsa, así que cocina destapado al final y remueve con frecuencia.
Si quieres aumentar la cantidad de proteína, puedes agregar soja texturizada rehidratada o una alternativa vegetal desmenuzada. Sigue las indicaciones del producto y considera que algunos ingredientes ya llevan sal o especias. Añádelos antes que las alubias si necesitan tiempo para cocinarse; si son ya cocinados, bastará con calentarlos dentro del guiso.
El chili se puede preparar el día anterior: una vez cocinado, deja que pierda el calor fuerte y guárdalo en un recipiente cerrado en el frigorífico, sin dejarlo varias horas a temperatura ambiente. Consérvalo refrigerado y consúmelo en un plazo de tres o cuatro días. Recalienta solo la cantidad que vayas a comer hasta que esté bien caliente, removiendo para que el calor se distribuya.
Congelación y aprovechamiento
También puedes congelar el chili en porciones, una vez frío, en recipientes adecuados y bien cerrados. Etiqueta los recipientes con la fecha y procura consumirlos en unos tres meses para conservar mejor su calidad. Descongélalo en el frigorífico y recaliéntalo por completo en una cazuela o en el microondas, removiendo a mitad del proceso.
Al descongelarse, la salsa puede quedar algo más espesa o separar un poco de líquido. Añade una cucharada de agua o caldo mientras lo calientas y remueve hasta recuperar una textura uniforme. Si el guiso se pegara al fondo, baja el fuego y no intentes arreglarlo raspando las partes quemadas.
Las sobras también sirven como relleno de patatas asadas, tortillas de trigo o verduras al horno. Para usarlo en una quesadilla, escurre primero el exceso de salsa y caliéntalo bien antes de añadirlo al relleno. Mantén las sobras refrigeradas y evita volver a congelar una porción que ya se haya descongelado y recalentado.
Preguntas frecuentes
¿El chili sin carne es vegano?
Esta versión puede ser vegana: comprueba que el caldo y la salsa de soja no contengan ingredientes de origen animal y acompaña con yogur vegetal o sin yogur. La receta no necesita carne ni lácteos.
¿Puedo usar alubias secas en lugar de alubias de conserva?
Sí. Cuécelas previamente siguiendo las indicaciones del envase hasta que estén tiernas y escúrrelas antes de añadirlas. No uses alubias secas sin cocer directamente en esta receta, porque el tiempo de cocción del guiso no basta para ablandarlas.
¿Cómo hago el chili menos picante?
Reduce o elimina el chile en polvo y no añadas guindilla. El comino y el pimentón dulce aportan sabor sin añadir mucho picor. Si ya está demasiado picante, incorpora más tomate o alubias y sirve con arroz o una cucharada de yogur.
¿Puedo hacer esta receta con antelación?
Sí. Deja que el guiso pierda el calor fuerte, pásalo a un recipiente cerrado y refrigéralo; consúmelo en tres o cuatro días. Recalienta la cantidad necesaria hasta que esté bien caliente y añade un poco de agua si se ha espesado.
¿Se puede congelar el chili sin carne?
Sí, en porciones y en recipientes cerrados una vez frío. Para mantener mejor su calidad, úsalo en unos tres meses. Descongélalo en el frigorífico y caliéntalo completamente, removiendo para repartir el calor.
¿Qué puedo servir con chili sin carne?
Arroz blanco, patata asada, pan o cuscús son opciones sencillas. Puedes completar el plato con aguacate, cilantro, lima o yogur natural; si quieres que siga siendo vegano, elige yogur vegetal.
